domingo, 18 de abril de 2010

Renovatio


El efecto secundario que me produce (casi) cualquier concierto, es que al día siguiente paso horas y horas escuchando los discos del artista en cuestión. Anoche fue Antonio Orozco. Grande. Entregado. Enérgico. Como siempre. Un gustazo verle. No siempre uno sale (una vez más), pensando "el próximo tampoco me lo pierdo". Una pena que la entrada fuese tan escasa, no saben lo que se perdieron.


¿A mi? Ya me sobran los motivos para recordar el concierto de ayer.
Gracias Antonio.


1 comentario:

Eingel dijo...

Me alegra que lo pasases bien.. y verte por aqui

Besooooos